jueves, 19 de noviembre de 2009

Los Zombies Que Se Comieron El Mundo

La historia nos sitúa en la ciudad de Los Ángeles del año 2064. En este tiempo, los zombis no paran de levantarse de sus tumbas y ya son muchos más los que caminan entre los vivos que los que descansan bajo tierra. Ante la imposibilidad de exterminarlos a todos, el gobierno de la ciudad decide crear una ley por la cual todos los vivos tendrán que convivir, les guste o no, con sus muertos. Así, muchas familias se encontrarán con que, cuando pensaban que la muerte les había librado del abuelo pesado o la suegra pellejera, tendrán que seguir conviviendo con los despojos reanimados de sus odiados congéneres.

A partir de esta peculiar premisa, Los zombis que se comieron el mundo despliega una serie de historias cortas repletas de humor negro, desmembramientos varios y mucha mala leche. Frissen despacha con ingenio y saña temas tan variados como el arte, la religión o el mundo del espectáculo. Pone también ante nuestros ojos personajes tan entrañables como la banda de punkarras zombis de estética ramoniana, el ex-presidente-chimpancé (¿adivináis cuál?) o la suegra que se sacude sus malas pulgas sobre un ring de lucha libre.


Que renazca La SERIE B de su Tumba

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